Cosas que nadie te dice cuando empiezas a dibujar en serio
Cuando empecé a tomarme el dibujo en serio, tenía una idea muy idealizada de lo que sería. Pensaba que mejoraría rápido, que todo sería bonito y que la gente vería mi trabajo y lo entendería enseguida.
La realidad fue bastante diferente. Y no de mala manera, pero sí de manera inesperada.
Aquí van las cosas que ojalá alguien me hubiera dicho antes.
1. Mejorar es lento, y hay semanas en las que parece que empeoras
Nadie habla de esto. De que hay semanas en las que miras tu trabajo y te parece peor que el del mes anterior. No es que hayas empeorado — es que tu ojo ha mejorado antes que tu mano. Ves más fallos porque entiendes más. Eso es progreso, aunque duela.
2. Compararte con otros va a ser tu mayor enemigo
Las redes sociales están llenas de artistas increíbles. Y al principio, eso puede ser muy desmotivador. Lo que no ves es que esos artistas llevan años practicando, que sus primeros dibujos eran igual de torpes que los tuyos, y que ellos también tienen días malos.
Compárate solo contigo misma de hace seis meses. Esa es la única comparación que vale.
3. Necesitas dibujar cosas feas para llegar a las bonitas
Esto cuesta mucho aceptarlo cuando eres perfeccionista. Pero es así. Tienes que pasar por muchos dibujos mediocres antes de llegar a uno bueno. No hay atajos.
4. Tu estilo tarda años en aparecer
No se decide. No se elige. Aparece solo, con el tiempo, después de haber copiado a muchos artistas, de haber experimentado mucho y de haber dibujado miles de horas. No lo fuerces.
5. El bloqueo creativo no es falta de talento
Es agotamiento. Es perfeccionismo. Es miedo. Pero no es falta de talento. Y tiene solución.
Ojalá alguien me hubiera dicho todo esto antes. Pero bueno — ahora te lo digo yo a ti.

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